lunes, 9 de abril de 2012

Primer encuentro de Alejandro con Isabel

Capítulo 2




               Un día llegó al pueblo una familia campesina, Alejandro el más pequeño, tropezó con Isabel y ambos cayeron al suelo, él sintió que se le venía encima el mar y corrió a los brazos de su padre, volteó la cabeza y vio a ella levantarse como si nada hubiese pasado y marcharse en dirección a su casa, a partir de entonces soñaba con Isabel todas las noches, siempre a orillas del mar, seguía sus pasos huella tras huella, solo escuchaban el venir de las olas y el palpitar de sus corazones, después de caminar por la arena se sentaron en una roca y observaban las estrellas, él le decía que le gustaría tener una de esas estrellas, la pondría en una caja de cristal, ella le contestó que ya poseía una en su corazón, por eso palpita y nos da vida, Alejandro para comprobar si era cierto, se puso la mano en el pecho y exclamó, claro, ¡tengo un mundo por descubrir!, dicho esto se despertó, miró a su alrededor y se dio cuenta, que solo era un sueño.

               A medio día salió al patio, se sentó en la grada y se puso a pensar en la nada, así mismo se decía, si no existieran las estrellas, los planetas ni nosotros; tra­taba de no sentir su cuerpo, de pronto su mente se parecía al mar, observaba el movi­miento de sus pensamientos como las olas que gol­pean la arena, luego poco a poco venía la calma y se veía ser una gota de agua tranquila y serena. Después de varios minutos en la tierra y una eternidad en el océano, volvió en sí, su madre salió a su encuentro, le puso la mano sobre su cabeza, como estaba caliente por el sol, le tomó del brazo y lo llevó a su habitación, durante la tarde trataba de saber qué le había pasado desde el momento que tropezó con ella, ya no era el mismo, travieso y juguetón, no podía entender por qué le venían a la mente imágenes del mar y con cada ola sentía estremecer su alma, todos los días espe­raba con ansias que llegara la noche para poderla ver en su mundo astral, sabía que sus encuentros se estaban convirtiendo en un ritual, una necesidad vital, en cambio en el mundo terrenal apenas se veían de lejos, la diferencia social de sus familias se lo im­pedían, a él no le importaba, le era suficiente soñar con Isabel.

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